¿Alguna vez has sentido que el suelo se mueve bajo tus pies o que caminas sobre nubes sin haber ingerido ninguna sustancia? Esa sensación de inestabilidad, desmayo inminente o visión borrosa es extremadamente común y aterradora. Para muchas personas, esta experiencia se convierte en un círculo vicioso: el malestar físico genera temor, y ese temor intensifica los síntomas. Si te identificas con esto, es muy probable que estés experimentando mareos por ansiedad. Este síntoma es una de las consultas más frecuentes en salud mental y, aunque genera una gran angustia, es importante que sepas que tiene una explicación científica clara y un tratamiento efectivo.
En este artículo, desglosaremos la relación entre tu sistema nervioso y tu equilibrio. Aprenderás por qué tu cerebro envía señales confusas a tu cuerpo en momentos de estrés, cómo diferenciar estos síntomas de problemas vestibulares físicos y, lo más importante, qué pasos puedes seguir para recuperar tu estabilidad. Toda la información presentada aquí está basada en evidencia psicológica y neurobiológica, diseñada para ayudarte a entender que tu cuerpo no está “fallando”, sino que está reaccionando a una sobrecarga emocional que puedes aprender a gestionar.
Entendiendo los mareos por ansiedad: Sensaciones y síntomas
La forma en que se manifiestan los mareos por ansiedad es muy distinta al vértigo rotatorio tradicional, donde sientes que la habitación da vueltas. En el contexto de la salud mental, la sensación suele ser más sutil pero persistente. Muchas personas describen una falta de equilibrio interna, como si estuvieran en la cubierta de un barco o como si sus movimientos no estuvieran sincronizados con su percepción visual.
Esta inestabilidad no suele estar vinculada a una lesión en el oído interno, sino a una respuesta de hipervigilancia sensorial. Cuando el cerebro se encuentra en un estado de alerta constante, procesa la información del entorno de manera distorsionada. Los estímulos visuales complejos, como los pasillos de un supermercado o el tráfico intenso, pueden sobrecargar el sistema, provocando que la persona se sienta mareada o “desconectada” de la realidad.
Manifestaciones físicas más frecuentes
Los síntomas de la ansiedad no aparecen de forma aislada. Generalmente, vienen acompañados de otras señales que indican que el sistema de alerta de tu cuerpo está encendido. Entre las características más habituales encontramos las siguientes:
- Inestabilidad subjetiva: La persona siente que se va a caer, aunque su equilibrio físico real sea normal y no se tambalee al caminar.
- Sensación de “cabeza hueca”: Una falta de claridad mental o una sensación de aturdimiento que dificulta la concentración en tareas sencillas.
- Visión en túnel o borrosa: Los músculos oculares se tensan debido al estrés, dificultando el enfoque rápido entre objetos cercanos y lejanos.
- Aumento de la frecuencia cardíaca: Las palpitaciones suelen preceder o acompañar al mareo, reforzando la idea de que algo grave está sucediendo.
Diferencias entre el vértigo clínico y el psicógeno
Es fundamental distinguir en una crisis de ansiedad si el problema es puramente físico o si tiene una raíz emocional. Mientras que el vértigo posicional se activa por movimientos específicos de la cabeza, los síntomas de origen ansioso suelen aparecer en situaciones de estrés o en lugares concurridos. En el caso de la ansiedad, el malestar tiende a disminuir cuando la persona se siente en un entorno seguro o cuando logra distraer su atención del síntoma.
Causas biológicas de los mareos por ansiedad

Para comprender por qué ocurre este fenómeno, debemos mirar hacia la neurociencia. La respuesta de ansiedad activa el eje Hipotálamo-Pituitaria-Adrenal (HPA), el cual se encarga de preparar al cuerpo para la supervivencia. En este estado, el cerebro libera grandes cantidades de adrenalina y cortisol, hormonas que alteran funciones fisiológicas básicas para priorizar la lucha o la huida.
Uno de los mecanismos más fascinantes es la redistribución del flujo sanguíneo. Bajo estrés intenso, la sangre se dirige hacia los músculos grandes de las piernas y los brazos, disminuyendo ligeramente el flujo en áreas menos “críticas” para la supervivencia inmediata, como el sistema digestivo y ciertas zonas de la corteza cerebral. Este cambio puede generar esa sensación de aturdimiento o mareo ligero que tanto nos asusta.
El papel de la hiperventilación
La mayoría de las veces, cuando nos sentimos ansiosos, nuestra respiración se vuelve rápida y superficial de forma inconsciente. Este fenómeno, conocido como hiperventilación, altera el equilibrio de gases en la sangre:
- Descenso del dióxido de carbono ($CO_2$): Al exhalar demasiado rápido, los niveles de $CO_2$ en la sangre bajan drásticamente.
- Vasoconstricción cerebral: La falta de $CO_2$ provoca que los vasos sanguíneos del cerebro se contraigan levemente, reduciendo el suministro de oxígeno de forma temporal.
- Activación de síntomas: Esta reducción de oxígeno es la responsable directa de los mareos por ansiedad, los hormigueos en las manos y la sensación de desmayo.
Conflicto sensorial y sistema vestibular
El cerebro humano utiliza tres sistemas para mantener el equilibrio: la vista, el oído interno (sistema vestibular) y la propiocepción (sensores en músculos y articulaciones). En un estado de ansiedad alta, la amígdala —el centro del miedo en el cerebro— envía señales de alerta que interfieren con la integración de estos tres sistemas. El resultado es un “ruido” sensorial donde el cerebro no sabe exactamente cómo posicionar el cuerpo en el espacio, generando la inestabilidad que tú percibes.
Mindy: Especialistas en mareos por ansiedad
Entender la teoría es el primer paso, pero aplicarlo en la vida diaria requiere acompañamiento profesional. En Mindy comprendemos que los síntomas físicos de la salud mental pueden ser invalidantes y generar un profundo aislamiento. Por ello, hemos diseñado un modelo de atención que aborda la raíz del problema mediante estrategias comprobadas.
Nuestros psicólogos online trabajan contigo para desmantelar el miedo a los síntomas físicos. A través de la terapia, podrás identificar los disparadores de tu ansiedad y aprenderás técnicas de regulación que te permitirán retomar tus actividades sin el temor constante a marearte. El acceso a través de Fonasa asegura que esta atención de calidad sea asequible y constante, permitiéndote realizar un proceso terapéutico sólido.
Tratamiento para los mareos por ansiedad

El abordaje más exitoso para este malestar combina el reentrenamiento físico con la intervención psicológica. No basta con esperar a que el mareo pase; es necesario enseñar al cerebro que la sensación no representa un peligro real para la vida. La Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) se ha consolidado como la herramienta más eficaz en este proceso, ya que ataca tanto los pensamientos catastróficos como las conductas de evitación.
El tratamiento busca que el paciente deje de monitorizar constantemente su equilibrio. Cuando revisas a cada segundo si estás mareado, tu cerebro se vuelve hipersensible a cualquier fluctuación normal del cuerpo, lo que irónicamente genera más inestabilidad. Romper este ciclo de hipervigilancia es la meta fundamental del trabajo terapéutico.
Fases de la intervención psicológica
Para lograr resultados duraderos, la terapia suele seguir una estructura progresiva que permite al paciente ganar confianza:
- Psicoeducación: Comprender los mecanismos biológicos del mareo para dejar de interpretarlos como un tumor cerebral o un problema cardíaco.
- Reestructuración cognitiva: Identificar pensamientos como “me voy a desmayar en público” y evaluarlos con base en la evidencia real (¿cuántas veces te has mareado vs. cuántas veces te has desmayado realmente?).
- Exposición interoceptiva: Realizar ejercicios que provoquen mareos leves en un entorno seguro (como girar en una silla) para que el cerebro se habitúe a la sensación y pierda el miedo.
- Prevención de recaídas: Desarrollar un plan de acción para momentos de alto estrés, evitando que el síntoma se instale de nuevo como una respuesta automática.
Opciones farmacológicas y complementarias
En algunos casos, el uso temporal de ansiolíticos bajo estricta supervisión médica puede ayudar a bajar los niveles de activación basal para que la persona pueda trabajar mejor en terapia. Sin embargo, la medicación por sí sola no “cura” el mareo; solo silencia el síntoma. Es el trabajo psicológico el que proporciona las herramientas para que el síntoma no regrese. Complementar esto con una buena higiene del sueño y la reducción de estimulantes como la cafeína es vital para estabilizar el sistema nervioso.
Estrategias prácticas para manejar los mareos por ansiedad
Si te encuentras en un momento de crisis o sientes que la inestabilidad está comenzando a aparecer, existen técnicas que puedes aplicar de inmediato. El objetivo de estas acciones es desactivar la respuesta de “lucha o huida” y devolver el equilibrio químico a tu organismo.
Es importante que practiques estas estrategias en momentos de calma para que, cuando aparezca el malestar, tu cuerpo las reconozca como una señal de seguridad. La constancia es lo que permite que el sistema nervioso se regule a largo plazo.
- Respiración diafragmática controlada: En lugar de respirar con el pecho, lleva el aire hacia tu abdomen. Inhala en 4 segundos, mantén 2 y exhala en 6 segundos. Esto eleva los niveles de $CO_2$ y detiene el mareo por hiperventilación.
- Técnica de anclaje (5-4-3-2-1): Para salir de tu cabeza y volver al presente, nombra 5 cosas que veas, 4 que toques, 3 que oigas, 2 que huelas y 1 que puedas saborear. Esto distrae al cerebro de la señal de mareo.
- Fijación visual: Si sientes que pierdes el equilibrio, busca un punto fijo en el horizonte y mantén la mirada allí mientras respiras con calma. Esto ayuda al sistema vestibular a recalibrarse.
- Movimiento suave: En lugar de quedarte rígido por miedo a caer, intenta caminar de forma natural. La rigidez muscular envía señales de peligro al cerebro, mientras que el movimiento fluido indica seguridad.
Pasos para gestionar una crisis de mareo
Si sientes que el síntoma se intensifica de forma repentina, sigue este proceso estructurado:
- Reconoce el síntoma: Di para tus adentros “esto es ansiedad, es una sensación incómoda pero no es peligrosa y va a pasar”.
- No luches contra ello: Aceptar el mareo en lugar de intentar forzar su desaparición reduce la resistencia y, por ende, la intensidad del miedo.
- Normaliza tu respiración: Evita las bocanadas de aire grandes; enfócate en exhalaciones largas y pausadas.
- Retoma tu actividad: Una vez que el pico de intensidad baje, no te vayas a casa ni te acuestes. Continúa con lo que estabas haciendo para demostrarle a tu cerebro que puedes funcionar a pesar de la sensación.
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No permitas que la sensación de inestabilidad limite tu vida personal o profesional. Recuperar el control de tu cuerpo es posible con el apoyo adecuado. Puedes agendar tu hora hoy mismo y comenzar tu camino hacia la tranquilidad consultando a nuestros Psicólogos online Fonasa Mindy.
Conclusión: Volver a pisar tierra firme después de un episodio de mareo por ansiedad
Vivir con la sensación constante de inestabilidad es una prueba difícil, pero los mareos por ansiedad no tienen por qué ser permanentes. Como hemos visto, este síntoma es simplemente el lenguaje que utiliza tu cuerpo para avisarte que tu sistema de alerta está sobrecargado. Al comprender la neurobiología del proceso y aplicar técnicas de regulación conductual, puedes enseñarle a tu cerebro que está a salvo. La recuperación no se trata de no volver a sentir nunca un mareo, sino de perderle el miedo y saber exactamente qué hacer cuando aparece.
El camino hacia la sanación comienza con la aceptación y la búsqueda de herramientas profesionales. No tienes que caminar este trayecto solo; la ayuda especializada está disponible y es el puente definitivo hacia una vida con mayor equilibrio y paz mental.
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